Cuatro Ciénegas Coahuila es uno de esos lugares cuasi míticos que de pronto suelen promocionar como la octava maravilla natural. Luego de mucho bombardeo de información el puente del 21 de marzo sirvió como pretexto para que se organizara una salidita al desierto.
A las dos de la tarde dejé mi Monterrey querido y nos lanzamos a Monclova.
La carretera a Monclova se divide en tres partes; una que se caracteriza por ir a vuelta de rueda al salir de la ciudad, otra que se caracteriza por los baches y otra más, una serpiente de asfalto que parece sin fin y que se inyecta en las montañas.
No vi mucho de la carretera, porque un six de tecate light y un par de discos me mantuvieron amodorrado un tiempo. No, no iba yo al volante.
Luego de tres horas llegamos a Monclova. Una parada para cargar el tanque estomacal se hizo necesaria. No puedo describir Monclova porque no la vi, y la neta, no pienso visitar.
Luego de eso, nos lanzamos a Cuatro Ciénegas.
La carretera de Monclova a Cuatro Ciénegas me pareció eterna. Pero al fin llegamos por allá a eso de las diez de la noche, y zaz. No había una sola habitación en los hoteles. Desanimados, y sin esperanzas, nos regresamos al pueblo de San Buenaventura, esperando que por el nombre, encontraramos un cuarto. Afortunadamente encontramos uno muy feo, pero yo dormí como angelito.
Al día siguiente regresamos a Cuatro Ciénegas. Lo primero fue tomar un desayuno y visitar la monumental estatua de Don Venustiano Carranza, que como casi todo monumento fuera de la ciudad, está lleno de graffiti y caca.
Lo primero que hicimos luego fue ir a buscar las famosas pozas. Es fácil de llegar, si van en auto, solo sigan la carretera a Torreon y encontraran los señalamientos.
AL llegar al lugar, hay que pagar un boletito por entrar a ver la poza y el area natural protegida.

Bueno, las Pozas son lindas. Los colores azules son variados y la transparencia del agua es alucinante. Puedes ver por ahí plantas y peces que permecen iguales desde hace ya un par de cientos de miles de años. Así es que por favor, si van, no tiren piedritas al agua ni le piquen con un palo a las tortugas para que salgan. Mejor compren una postal en el centro de información.

Luego de ver la Poza Azul, que sin duda es la más conocida, retratada y fastidiada, nos fuimos siguiendo la carretera a Torreon en busca de las famosas dunas a las cuales llegamos un poco después. Son como unos 15 km. Hay señalamientos, y si no los ven, pues sigan la polvareda blanca. Es inconfundible.
Entramos por una brecha y llegamos al estacionamiento.
El paisaje está de poca madre. Dunas por doquier, blancas, una arena finisima, de salicilitaos. No se si se escriba así, pero es cal y creo que cuarzo porque brilla mucho.
Si vienen aquí, asegúerense de traer lentes negros, o una gorra, agua en botellita y porfa, si se la acaban, no dejen el envase y porfa, no se lleven arena en sus envases de plástico; aparte de naco, están dejándo posiblemente sin casa a muchos insectos.


Luego de eso, nos fuimos a nadar a la Poza de la Becerra. Es una buena oportunidad para nadar en las pozas. Es de las pocas en las que se puede hacer. No se pongan bloqueador para entrar porque afectan la fauna. Llévense unos gogles y chanclas. No pongo fotos porque no me tomé.
Al día siguiente, desayunamos como se debe en una de los más famosos restaurantes de Cuatro Ciénegas y nos quedamos en un hotel de Cuatro Ciénegas. Con excepción de los más famosos, un hotelito en Cuatro Ciénegas les cuesta unos 200 o 3oo pesos la noche. Así es que se pueden quedar comodamente por allá.
Luego me fui a curiosear por el pueblito. No hay nada memorable. Arquitectura norteña, simple, de lineas muy puras. Decidímos irnos a dar una vuelta a ver qué nos encontrabamos en las vitivinícolas. No mucho, salvo la casa Ferriño que desde hace un buen hace el vino de consagrar. Ahí se hace, eso pensaba, el vino que mojaba las hostias que comulgaba de chiquito...ese vino Ferriño, convertido en Sangre de Cristo...Es un buen lugar para comprar vinagre y brandies
No quedó más que el regreso.
Una bonita experiencia.
Anímense a conocer!