
En 1994 la UNESCO declaró como Patrimonio Cultural de la Humanidad a "Los conventos del siglo XVI en las faldas del Popocatepetl". En total, 14 conventos ubicados en los Estados de Morelos y Puebla fueron declarados patrimonio de la humanidad. Entre ellos el Convento de la Natividad de Tepoztlan. Esta distinción a la mayoría de los paseantes le ha pasado en blando, pero lo que si ha atraído a más personas a curiosear este lugar es la la incorporación de Tepoztlan en la lista de PUEBLOS MÁGICOS de México. Como consecuencia directa, Tepoztlan, de por si frecuentado por las hordas defeñas, se ha convertido cada fin de semanaen un enjambre de personas ansiosas de experiencias místicas y de baño de pueblo-magico. Por aquí circulan neo hippies y ciudadanos equis, jipitecas que huelen a mota y que creen que se cargarán de energía nomás por subir al cerro del Tepozteco y gente que viene a conocer el pueblo. Se encuentran algunos millonetas y muchos ricachones del De Efe que tienen por acá sus casas de descanzo y que salen disfrazados a comprar aguacates y calabazas al mercado, señoras indígenas vendiendo collares hechos en China, bueno, la lista es larga....
Tepoztlan está a unos 16 kilómetros de Cuernavaca, mismos que en un día sábado se recorren hasta en una hora. Se pueden tomar camiones colectivos desde el centro de la ciudad de Cuernavaca. Les recomiendo salir temprano, porque como he mencionado antes, el tráfico es pesado.
Sin duda alguna, el Convento de La Natividad es el atractivo principal, y de las pocas construcciones que se ven, porque el resto de Tepoztlán parece estar sumido bajo horripilantes toldos de plástico barato que sirven de sombra a los inmurables puestos que anegan las calles principales

La entrada al Convento es muy simpática. Da la bienvenida un enorme Arco hecho con semillitas. Todo lo que se ve en la foto está hecho con semillitas. Me recordó los patitos de arroz con ojitos de lenteja que hacía en el Kinder. Solo que aquí en lugar de pegar arroz para hacer un patito, el o los artesanos pegaron semillas de diversos tipos para realizar un arco que nos da idea sobre el proceso de evangelización y el encuentro de dos culturas....ajuuuuuuum! (onomatopeya de un bostezo).
Pero bueno, el Arco es solo un pequeño trago amargo antes de ingresar.
El convento de la Natividad impresiona su sobriedad. Se pueden ver las enormes pilas bautismales para rituales masivos y por supuesto, rasgo distintivo de los conventos latinoamericanos, las capillas abiertas.
Una parte del convento está habilitada como museo. No puse mucha atención a la exhibición y mejor me puse a recorrer el lugar. Es un excelente lugar para recorrer con calma, imaginarse cómo vivían los monjes, y claro, para sentirse un rato Manuel Álvarez Bravo o Tina Moddotti y tomar fotos a la old fashion.

Para ver Tepoztlan es necesario caminar y alejarse un rato. Tepoztlán tiene varios barrios y cada barrio claro está, tiene su propia iglesia. Es muy triste ver cómo los estilos nuevos sustituyen a las antiguas casas, haciéndo que pierda parte de su encanto. Pero ni modo que las personas sigan viviendo en casas cayéndose nomás para que nosotros podamos admirarnos de ellas. Ni modo mi chavo!

No se me antojó ir a la Zona Arqueológica del Tepozteco. Hacía calor y mucha humedad. Razón por la cual me detuve a comer una deliciosa nieve del Tepoz, que son famosas a nivel nacional. (Según ellos). En fin, me detuve a comer una en la que se supone es la nevería de más tradición en Tepoztlan.
Hay como cien sabores, así es que ya se pueden imaginar, están las de limón y aguacate, de fresa y jícama, de chile, de dulce y creo que hasta de manteca.
La verdad es que yo opté por los tradicionales. Y la verdad, pues muy muy sabrosas no están, y son tan naturales como natural puede ser una galleta Quaker. (Lean los contenidos de una de ellas). Con la boca super empalagada y mis patitas hinchadas me alejé de Tepoztlan, no sin antes pasar por el "típico" mercado ambulante.